Mi novia Liz entre gemidos y jadeos
Posted by admin on Jul 3, 2009
Les contaré que tengo 40 años, un poco robusto, de 1.60 de estatura. Mi historia comenzó cuando conocí a Liz una mujer de mi misma edad, bajita de muy buena presencia algo rellenita, pero con una cintura de quinceañera, con unos pechos hermosos, de piernas bien torneadas y un trasero descomunal. Nuestra relación amorosa inició a la semana de conocernos la llevé a conocer mi apartamento y este se convirtió en nuestro nido de amor, logramos entendernos muy bien y disfrutábamos del sexo casi todos los días. Al poco tiempo me presentó a parte de su familia incluyendo a su hermana mayor con quien compartían reuniones con cierta frecuencia. También resulté amigo del esposo de la hermana, un tipo alto corpulento quien le gustaba mucho las fiestas, bailar y beber. De esta cuenta cada fin de semana visitábamos a su hermana donde siempre éramos bien recibidos con música y por supuesto un trago de licor y fiesta para toda la noche.
Pues lo que les voy a contar me ocurrió en una de estas fiestas de fin de semana, llegamos como era ya costumbre y encontramos la fiesta en lo mejor, el cuñado de mi novia estaba bebiendo con tres amigos más y al verme fui recibido con un vaso de whisky, mi novia saludó a los amigos de su cuñado y pude notar que eran amigos de antaño, uno de ellos Jaime, un tipo de piel morena más alto que el cuñado, medio mal encarado, bastante corpulento, la invitó a bailar y yo me senté a la par de los demás a beber y comentar un poco de fútbol y política.
He de comentarles que yo andaba un poco indispuesto pues el día anterior había asistido a una cena de negocios y la comilona de carnes había sido algo excesivo por lo que por la mañana había tenido que recurrir a tomar laxantes y demás cosas para tratar de normalizar mi digestión. Al tomarme el primer trago me sentí mareado, pero no le presté mayor importancia, a lo que si le presté mucha atención fue al ver a mi novia que ya se había quitado el abrigo. Llevaba una blusa blanca semi transparente con un sostén bastante ligero que permitía apreciar en todo su esplendor sus hermosos pechos así también sus morenos y grandes pezones los que parecían dos uvas deseosas de ser mordidas y una falda corta negra de licra bien tallada que le marcaban muy bien sus torneadas piernas así como le hacían lucir su hermoso trasero.
Yo traté de no beber mucho pues sabía que podía marearme con facilidad, fue pasando la noche y mi novia siguió bailando con los amigos de su cuñado con quienes como les cuento ya eran conocidos de algún tiempo, pues no puse mayor atención a pesar que Jaime ya con los tragos al bailar se le pegaban mucho. En uno de estos bailes no faltó también que el cuñado bailara con ella y también la pegara a su gusto y antojo. Cuando volvió de bailar con el cuñado noté que ya estaba un poco alterada por los tragos tomados. El cuñado se acercó y me dijo que me miraba muy tomado y que lo mejor sería que me recostara un poco, me ofreció un pequeño apartamento que tiene al final de la casa y mi novia me animó a que me fuera a recostar para que me pasara un poco la borrachera.
Ella me llevó al apartamento y me acosté pues si me sentía no tanto borracho como indigesto. Mientras me dormía mi novia continuaba balanceándose al compás de la música. Había luna llena y el apartamento tenía una ventana donde se podía observar la fiesta, por lo que no hubo necesidad de encender la lámpara de la habitación. Yo traté de dormirme, pero me fue imposible por el mismo malestar estomacal que tenía. Con los ojos medio abiertos observaba a mi novia viendo desde la ventana como bailaban los demás llevando el ritmo moviendo las protuberantes caderas al compás de la música.
Creo haberme dormido por un instante cuando escuché unos gemidos muy suaves, al abrir los ojos veo a mi novia sentada en un banco alto viendo hacia la ventana con la blusa medio abierta con una mano masajeándose los pechos, con la falda subida y con la otra mano tocándose la concha. Al verla así de excitada intenté levantarme de la cama para calmar su calentura cuando escuché unos pasos que se acercaban a la a habitación, ella de inmediato se bajó del banco y se pegó a la ventana medio ofuscada. Se abrió la puerta de la habitación y apareció el cuñado quien entró muy sigiloso se acercó a ella y le preguntó al oído como me encontraba, ella le respondió también muy quedo y algo enfadada, duerme como un lirón y se volvió a pegar a la ventana para continuar observando la animada fiesta, supongo para evitar que el cuñado viera que la blusa estaba medio abierta.
Este me dio la impresión que se retiraba de la habitación, cuando de pronto caminó de regreso y se paró detrás de ella, por lo alto pudo observar la blusa medio abierta y le dijo al oído, que estabas haciendo traviesa, ella emitió una sonrisa nerviosa y recostó su cabeza en el pecho del cuñado, quien no vaciló en tomarle los pechos con las dos manos y pegarle la verga en el culo, ella respondió con un ahhhhhhhhhhhhh… Este le empezó a besar el cuello y le terminó de abrir la blusa, le subió el sostén saliendo sus hermosos pechos deseosos de ser mancillados. Me quedé paralizado de ver lo que estaba pasando, por mi mente en un segundo pasó de todo, como era posible que aquella mujer que yo la consideraba mía, se estaba entregando sin ningún tipo de pudor, me sentí insignificante al observar el tamaño del cuñado, realmente a la par de ella se veía como un gigante, no me animé a levantarme me quedé quieto observando a ver hasta donde llegaban estos dos inconscientes.
Mientras yo pensaba de todo el cuñado seguía con lo suyo, le subió la falda hasta la cintura y le bajó la tanga hasta las rodillas, en ese momento dejé de pensar y se borró de mi mente todo tipo de conceptos morales, realmente estaba disfrutando al ver el hermoso culo de mi novia deseando ser perforada, este no la hizo esperar más…
Se desabotonó el pantalón y voy viendo salir una gran verga, considero tres veces más grande y gruesa que la mía, se la colocó en medio de sus hermosas nalgas la tomó de las caderas para levantarla y se la dejó ir de un solo golpe, mi novia pegó un gemido lo suficientemente fuerte como para despertar a cualquiera, ni se percataron que yo hubiera despertado, ella empezó a mover las caderas como nunca la había visto y a disfrutar del hermoso trozo de carne que tenía adentro, la estuvo bombeando por unos quince minutos haciéndole pasar sus grandes manos por todo el cuerpo terminando siempre con un masaje a su descomunal culo. No sé cuántas veces terminó ella, lo cierto es que se miraba como en transe no paraba de gemir y entre balbuceos le decía dame… Dame más… Dame más. Lo único que deseaba era que la siguieran perforando.
Por un momento se detuvo el cuñado y le susurró al oído, quieres que nos ayude Jaime, ella toda agitada y sin perder el ritmo le respondió, llámalo por favor dile que me hace falta que vengaaaaaaaa…, este se agachó a tomar el teléfono celular del pantalón, el que a estas alturas ya se encontraba tirado en el suelo y con voz muy queda le dijo al amigo, Jaime ven necesitamos tu ayuda.
En cuestión de segundos vi entrar todo sigiloso al moreno quien al ser invitado llegó por su parte del manjar que su amigo estaba disfrutando, éste se sentó en una especie de diván enfrente de mi novia y le empezó a dar una increíble mamada de pechos, el espectáculo había llegado a una especie de película pornográfica barata, el moreno se despojó de sus ropas, realmente era un tipo grande, se recostó en la pared y tomó a mi novia de las manos y ella sin mayor esfuerzo se subió en él, que manejaba un miembro de película el que no tardó en desaparecer en la concha de mi novia que no parecía tener ningún tipo de límites.
El moreno la recostó en su pecho mostrando un espectáculo fenomenal, esa gran verga que entraba y salía de la raja de mi novia. El cuñado no pudo resistir de ver aquel hermoso culo pidiendo ser sodomizado se acercó y le empezó a meter los dedos a mi novia en el culo…
Ella estaba realmente para que le hicieran lo que quisieran, solamente decía, dámela, dámela, dámela, allí es donde la quiero. Este continuó metiéndole los dedos en el culo hasta que el orificio dio de sí, se medio arrodilló y le empezó a meter la verga, increíble realmente ese hermoso culo que creía mío estaba hecho para esas grandes vergas.
La pasaron clavando como unos veinte minutos más, entre gemidos, jadeos y frases como, ya teníamos rato de no gozarte… como estás de rica… Ese noviecito tuyo no te debe de alcanzar… solo con ustedes me siento llena… Ahhhhhhhhhhhhh…
Cada uno terminó por su cuenta, el primero fue el cuñado quien se levantó se vistió le dio un beso en el culo y se marchó. El moreno la cogió por unos minutos más, terminó, la recostó sobre el diván, se vistió le dio un último beso en la boca y también se marchó. Ninguno de los tres se cercioró si yo estaba despierto o dormía.
Mi novia se quedó por unos minutos descansando pues todavía se oía agitada, se vistió y se recostó a un lado mío. A los minutos estaba durmiendo como un ángel. Sin chistar palabra el siguiente día la llevé a su casa, allí di por terminada nuestra relación. Me ha llamado muchas veces por mi cambio repentino, ha intentado que la reciba de nuevo en mi apartamento, pero me es imposible siquiera tener una conversación con ella. Lo que sí es cierto es que nunca se me va a olvidar lo que viví y sentí ese día.
Autor: el_buscon11
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